Liviana ha tenido una significativa evolución en estos últimos años, pausadamente, sin prisa, ha conseguido mantenerse fiel a su propio estilo regido por la experimentación diaria, cotidiana, con materiales que inserta en los soportes, que adhiere para más tarde arrancar y volver apegar, incluyéndolos como un elemento más en el resultado final de la obra. La materia como elemento básico.

Pero en estos momentos Liviana ha dado un paso adelante. Ahora va poco a poco despojándose de esos mismos materiales y se encuentra en ese camino que la conduce directamente a la superficie desnuda, vacía y plana del lienzo o soporte sobre los que investiga: papel, lienzo, tabla. La experimentación con la repetición de ejemplos en varios módulos conformadores de una serie, además de la simplificación hacía el color blanco y sus variantes, la llevan a analizar detenidamente los antiguos elementos componentes de su obra: arena, marmolina, papeles, cartones
para en ese preciso instante despojarse de muchos de ellos e ir hacía nuevos caminos plásticos...

Nos encontramos con un poderoso canto a la materia plástica. Donde ejerce de maestro de ceremonias la estructura matérica; y más tarde, cuando los desarrollos estructurales hayan impuesto su patrimonio, resurgen con pasión los desenlaces representativos.

Aquí la pintura-pintura desencadena su más poderosa y abierta significación. Los pigmentos cálidos, las texturas gruesas, determinantes, el empleo sistemático de elementos que acentúen las marcas materiales conforman un engranaje evocador de situaciones abstractas, donde la representación ha sido sometida a su más esencial ejercicio de reduccionismo.

...La pintura de Liviana Leone es sólo pintura, la puesta en escena de una situación formal que no pretende, ni mucho menos, un correlativo ejercicio dialéctico; un juego de intenciones en el que las infinitas manifestaciones de la forma adoptan su compleja multiplicidad y donde los elementos compositivos están supeditados a la vehemencia estructural de esa forma.

No subyace, sin embargo, en la obra de la pintora nacida en la belleza esplendorosa de una Italia sublime, un deseo por marginar las demás variantes de la expresión significativa, pero sí de dar prioridad a la esencia básica, al medio; para, en un posterior estadio, posibilitar claves semánticas que ejerzan su potestad significativa...